Los tratamientos de esterilidad van encaminados a solucionar el problema y conseguir una gestación, pero siguiendo una política de "escalones", esto es, desde la solución más sencilla hasta la más compleja. En la elección del tratamiento adecuado intervienen sobre todo, las indicaciones médicas o diagnóstico previo de infertilidad hasta factores tales como duración de la esterilidad, número de intentos en determinadas técnicas de reproducción asistida, y edad de la mujer. Este último es uno de los factores más determinantes a la hora de conseguir un embarazo. En España, como en otros países desarrollados, las mujeres han optado por retrasar cada vez más la maternidad, siendo ésta una de las causas del creciente aumento de los problemas para concebir. La donación de gametos se considera el último escalón en Reproducción Asistida. Se utilizan espermatozoides u ovocitos procedentes de donantes cuando no existe una posibilidad razonable de conseguir una gestación con otro método. Actualmente, con la posibilidad de realizar microinyección espermática intracitoplasmática (ICSI), con la que se puede inyectar un único espermatozoide dentro del ovocito, incluso recuperando los espermatozoides directamente del testículo en varones azoospérmicos (sin espermatozoides en el eyaculado), apenas si se puede hablar de esterilidad masculina. Sin embargo, hay casos en los que no existen espermatozoides, ni siquiera en el testículo, o son incapaces de lograr una fecundación. En estas ocasiones o cuando el varón es transmisor de una enfermedad hereditaria, la única solución para conseguir un embarazo es el empleo de espermatozoides procedentes de donante. El proceso en la mujer es más complejo. En circunstancias normales, sin que exista ningún factor masculino, una pareja joven se someterá, en primer lugar, a inseminaciones intrauterinas con el semen del marido para lograr un embarazo. Si tras varios ciclos de inseminación no se ha conseguido la gestación, el siguiente paso es la fecundación in vitro. Es entonces cuando se puede comprobar que la calidad de los ovocitos no es la adecuada y que existen pocas posibilidades de éxito. Otras veces el motivo es el tiempo. Después de transcurrir años, en ocasiones la reserva ovárica femenina comienza a disminuir sensiblemente, hasta prácticamente agotarse. La solución entonces reside en la recepción de ovocitos procedentes de donante. Sólo en los casos en los que inicialmente se comprueba que no existe reserva ovárica (fallo ovárico precoz) o también que pueden existir la posibilidad de enfermedades hereditarias, éste será el primer tratamiento de elección.
Punto de vista de la receptora La donación de ovocitos se efectúa con éxito desde que el grupo de Trounson y Wood (3) lo llevara a cabo por primera vez en 1983. A partir de ese momento se extendió por todo el mundo. No obstante, esta forma especial de filiación materna, que permite a una mujer tener un hijo que no es genéticamente propio, es una novedad para la especie humana y en principio puede impactar psicológicamente a las receptoras. Algunas están preocupadas también por la posibilidad de transmisión de infecciones, así como de tener un hijo con desórdenes genéticos. Desde un punto de vista puramente racional, la donación de ovocitos es un espejo de la donación de semen. Consiste en introducir en una pareja la mitad del material genético de una tercera persona (ya sea un donante masculino o femenino). Pero para llevar a cabo estos procesos se debe pasar por su aceptación incondicional, habiendo resuelto previamente todas sus dudas. A ello se suele llegar después de varias consultas o entrevistas dando a los cónyuges la oportunidad y el tiempo de discutir, dialogar y tomar la decisión en la intimidad del hogar. Finalmente, cuando todas las dudas se hayan resuelto, procederán a firmar el Consentimiento informado. El procedimiento consiste en la fecundación de los óvulos procedentes de una donante con espermatozoides del marido de la paciente. Una vez conseguidos los embriones, se le transfieren al útero de la receptora. Las principales indicaciones son: - Edad - Enfermedades cromosómicas - Ausencia congénita de gónadas - Menopausia precoz - Antecedente de quimioterapia - Cirugía radical de ovarios por cáncer, endometriosis o infección pélvica - Tumores ováricos, endometriomas, etc. - Mala calidad ovocitaria o baja respuesta ovárica Las únicas indicaciones que no son tratamientos de primera elección son la edad y la mala calidad de los ovocitos o escasa-nula respuesta a la inducción de la ovulación. En el resto de los diagnósticos, la única alternativa para conseguir un embarazo es la donación de ovocitos. Por eso, la actitud de la mujer varía dependiendo de los casos. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con el varón, no suelen existir demasiados recelos y la aceptación del diagnóstico no es tan dura. La principal diferencia la marca el tiempo de espera que lleve la mujer queriendo quedar embarazada. Cuando una mujer lleva varios años intentando lograr una gestación, y ha realizado varios ciclos de reproducción asistida, por regla general habiendo pasado ya en primer lugar por varias inseminaciones y luego por fecundación in vitro, llegar a la conclusión de que la única alternativa válida es la donación de ovocitos, suele resultar bastante frustrante. Muchas veces, las pacientes piensan que han estado perdiendo el tiempo y que todo el proceso, los tratamientos hormonales, ecografías, visitas a la Clínica y punciones, no han valido la pena. Sin embargo, hay que hacer comprender a la pareja que son necesarios todos estos pasos para comprobar cuál es la mejor manera de conseguir la gestación, pero de forma lógica y no comenzando por el final. En muchas ocasiones, las parejas ya están muy cansadas al llegar a este punto y algunas abandonan. Las razones son distintas a las del varón: no se suele pensar tanto en la herencia genética, sino en el cansancio y desesperación derivados de tantos desengaños. Por otra parte, la mujer que quiere un hijo, desea, además, quedar gestante. Por eso es importante saber que durante el embarazo el feto va a alimentarse de su sangre y va a vivir la maternidad de idéntica forma que si el ovocito fuera suyo. Una vez decidida la inclusión en donación, empiezan algunos otros problemas. El tratamiento en sí es bastante sencillo, más que el que conlleva la Fecundación In Vitro, por ejemplo. Pero psicológicamente es mucho más estresante. En cuanto al proceso que se realiza, en primer lugar se valora el desarrollo del endometrio para prever, si es posible, una adecuada implantación embrionaria. Durante este ciclo de evaluación son necesarias pruebas complementarias: ecografías, análisis de sangre y, ocasionalmente, una biopsia de endometrio. Si el ciclo de evaluación ha sido satisfactorio, se podrá iniciar la medicación para preparación como receptora. Esta etapa es una de las más duras porque la mujer tiene que esperar a que se consiga una donante adecuada y no se sabe exactamente cuando va a ocurrir. A veces transcurren unas pocas semanas pero en otras ocasiones pueden transcurrir meses, que pueden ser desesperantes para la paciente. Cuando se han obtenido los óvulos de la donante, el ginecólogo se pone en contacto con la receptora para solicitar de su pareja una muestra de semen con el que fertilizar los ovocitos. Se programará la transferencia de los embriones al útero de la receptora a las 48 horas de la fertilización. El procedimiento de transferencia de los embriones se lleva a cabo generalmente sin anestesia y, salvo excepciones, no ocasiona más molestias que las de una exploración ginecológica. Solo requiere una media hora, incluyendo los minutos de reposo post transferencia. El tiempo de espera desde la transferencia hasta que se realiza la prueba de embarazo es el más exasperante de todos. Pero en esto no se diferencia de lo que ocurre en cualquier otra técnica de reproducción asistida.
Punto de vista de la receptora La donación de ovocitos se efectúa con éxito desde que el grupo de Trounson y Wood (3) lo llevara a cabo por primera vez en 1983. A partir de ese momento se extendió por todo el mundo. No obstante, esta forma especial de filiación materna, que permite a una mujer tener un hijo que no es genéticamente propio, es una novedad para la especie humana y en principio puede impactar psicológicamente a las receptoras. Algunas están preocupadas también por la posibilidad de transmisión de infecciones, así como de tener un hijo con desórdenes genéticos. Desde un punto de vista puramente racional, la donación de ovocitos es un espejo de la donación de semen. Consiste en introducir en una pareja la mitad del material genético de una tercera persona (ya sea un donante masculino o femenino). Pero para llevar a cabo estos procesos se debe pasar por su aceptación incondicional, habiendo resuelto previamente todas sus dudas. A ello se suele llegar después de varias consultas o entrevistas dando a los cónyuges la oportunidad y el tiempo de discutir, dialogar y tomar la decisión en la intimidad del hogar. Finalmente, cuando todas las dudas se hayan resuelto, procederán a firmar el Consentimiento informado. El procedimiento consiste en la fecundación de los óvulos procedentes de una donante con espermatozoides del marido de la paciente. Una vez conseguidos los embriones, se le transfieren al útero de la receptora. Las principales indicaciones son: - Edad - Enfermedades cromosómicas - Ausencia congénita de gónadas - Menopausia precoz - Antecedente de quimioterapia - Cirugía radical de ovarios por cáncer, endometriosis o infección pélvica - Tumores ováricos, endometriomas, etc. - Mala calidad ovocitaria o baja respuesta ovárica
Las únicas indicaciones que no son tratamientos de primera elección son la edad y la mala calidad de los ovocitos o escasa-nula respuesta a la inducción de la ovulación. En el resto de los diagnósticos, la única alternativa para conseguir un embarazo es la donación de ovocitos. Por eso, la actitud de la mujer varía dependiendo de los casos. Sin embargo, al contrario de lo que ocurre con el varón, no suelen existir demasiados recelos y la aceptación del diagnóstico no es tan dura. La principal diferencia la marca el tiempo de espera que lleve la mujer queriendo quedar embarazada. Cuando una mujer lleva varios años intentando lograr una gestación, y ha realizado varios ciclos de reproducción asistida, por regla general habiendo pasado ya en primer lugar por varias inseminaciones y luego por fecundación in vitro, llegar a la conclusión de que la única alternativa válida es la donación de ovocitos, suele resultar bastante frustrante. Muchas veces, las pacientes piensan que han estado perdiendo el tiempo y que todo el proceso, los tratamientos hormonales, ecografías, visitas a la Clínica y punciones, no han valido la pena. Sin embargo, hay que hacer comprender a la pareja que son necesarios todos estos pasos para comprobar cuál es la mejor manera de conseguir la gestación, pero de forma lógica y no comenzando por el final. En muchas ocasiones, las parejas ya están muy cansadas al llegar a este punto y algunas abandonan. Las razones son distintas a las del varón: no se suele pensar tanto en la herencia genética, sino en el cansancio y desesperación derivados de tantos desengaños. Por otra parte, la mujer que quiere un hijo, desea, además, quedar gestante. Por eso es importante saber que durante el embarazo el feto va a alimentarse de su sangre y va a vivir la maternidad de idéntica forma que si el ovocito fuera suyo. Una vez decidida la inclusión en donación, empiezan algunos otros problemas. El tratamiento en sí es bastante sencillo, más que el que conlleva la Fecundación In Vitro, por ejemplo. Pero psicológicamente es mucho más estresante. En cuanto al proceso que se realiza, en primer lugar se valora el desarrollo del endometrio para prever, si es posible, una adecuada implantación embrionaria. Durante este ciclo de evaluación son necesarias pruebas complementarias: ecografías, análisis de sangre y, ocasionalmente, una biopsia de endometrio. Si el ciclo de evaluación ha sido satisfactorio, se podrá iniciar la medicación para preparación como receptora. Esta etapa es una de las más duras porque la mujer tiene que esperar a que se consiga una donante adecuada y no se sabe exactamente cuando va a ocurrir. A veces transcurren unas pocas semanas pero en otras ocasiones pueden transcurrir meses, que pueden ser desesperantes para la paciente. Cuando se han obtenido los óvulos de la donante, el ginecólogo se pone en contacto con la receptora para solicitar de su pareja una muestra de semen con el que fertilizar los ovocitos. Se programará la transferencia de los embriones al útero de la receptora a las 48 horas de la fertilización. El procedimiento de transferencia de los embriones se lleva a cabo generalmente sin anestesia y, salvo excepciones, no ocasiona más molestias que las de una exploración ginecológica. Solo requiere una media hora, incluyendo los minutos de reposo post transferencia. El tiempo de espera desde la transferencia hasta que se realiza la prueba de embarazo es el más exasperante de todos. Pero en esto no se diferencia de lo que ocurre en cualquier otra técnica de reproducción asistida.
¿Quiénes son las donantes? Si te estas planteando ser donante de óvulos para ayudar aquellas parejas con problemas , te ofrecemos toda la información que necesitas saber para tomar la decisión correct
¿Quiénes son las donantes?
Si te estas planteando ser donante de óvulos para ayudar aquellas parejas con problemas , te ofrecemos toda la información que necesitas saber para tomar la decisión correct
Existen muchas mujeres incapaces de producir óvulos a causa de una pérdida de la función ovárica u otras que padecen una enfermedad genética que pueden transmitir a sus hijos. ¿Por qué negarles el derecho a ser madres? Para ellas existe una solución: acudir a óvulos donados, que inseminados a través de la fecundación in vitro, permitirán vivir la maravillosa experiencia del embarazo y la gestación. Para conseguir este milagro se necesitan mujeres capaces de donar sus óvulos. Teniendo en cuenta que una mujer nace con dos millones de óvulos en promedio, y que sólo va a ovular 400 o 500 veces a lo largo de su vida fértil (mucho más de los que va a necesitar), ¿por qué no convertirse en donante de óvulos? A cambio la satisfacción de haber conseguido hacer feliz a una pareja. A - Pacientes infértiles sometidas a FIV Ahuja et al. introdujeron en 1996 (4) la repartición de los ovocitos proponiendo la donación a las pacientes de FIV que tuvieran un número importante de ovocitos. Estas pacientes parecían ideales para donar debido a que ellas no tenían un riesgo suplementario con el tratamiento, como ocurre con las jóvenes donantes voluntarias. No obstante, el proceso FIV en sí mismo, así como la donación, no es menos estresante que en las donantes ocasionales. A pesar de que, en principio parecería más lógico o más justo que los riesgos de la donación los asumieran quienes estuvieran afectadas de esterilidad, ya que ellas se benefician en primera instancia de las técnicas de reproducción asistida, actualmente muchos están de acuerdo que, desde el punto de vista médico estas mujeres no deberían donar, debiendo reservar los óvulos y los embriones para si mismas. En nuestro medio únicamente donan ovocitos las donantes que acuden a tal fin. Pensamos que todos los embriones que se obtengan de una pareja en tratamiento de esterilidad deben de pertenecer a la pareja, ya que no tienen asegurada la gestación en el ciclo en que realizan la donación de óvulos. B - Donantes voluntarias Las donantes deben tener entre 18 y 35 años, disponer de plena capacidad de obrar y poseer buena salud psicofísica. No deben tener enfermedades ligadas a cromosomopatías, genopatías o metabolopatías . El médico que en trevista a la posible donante tiene en cuenta determinados factores: a) Informar de una manera exhaustiva acerca del proceso de tratamiento y las consecuencias para su vida personal durante dicho tratamiento así como sus riesgos. b) Evaluar la motivación de la donante, su capacidad para hacer frente al estrés de la donación, investigar las expectativas que tiene hacia la donación y si éstas son realistas. c) Informarla acerca del uso de los ovocitos en general y la importancia de mantener su compromiso, sin ejercer presión sobre ella. d) En caso de que la donante tenga pareja estable, se evalúa positivamente el apoyo que aquella pueda ofrecer. Información y estudios previos Actualmente no es demasiado fácil encontrar mujeres que estén dispuestas a donar sus ovocitos. El método de captación de donantes femeninas suele realizarse en medios universitarios, por medio de carteles y propaganda informativa. La gran mayoría de las donantes, aún a pesar de una formación cultural extensa, desconocen cuál es el procedimiento de la donación. Se les explica, no solamente que tienen que someterse a una serie de analíticas y estudios (hormonales, bacteriológicos, etc) con el que asegurar su estado óptimo de salud, sino el proceso de inducción de ovulación para conseguir los ovocitos. Es obligatorio firmar y comprometerse por escrito de la responsabilidad que asumen (hoja de Consentimiento informado), una vez se les ha notificado el procedimiento y sus riesgos. No es infrecuente que mujeres que vienen muy motivadas para la donación, después de explicarles la metodología para la preparación, más los riesgos inherentes a la anestesia, hiperestimulación o hemorragias, deciden abandonar. Sincronización con la Donante Como se ha comentado ya previamente, la preparación del endometrio de la donante es esencial para obtener éxito con esta técnica, ya que el endometrio debe tener una receptividad óptima para la implantación. Para ello es necesario el aporte exógeno de estrógenos y progesterona que igualen los efectos de las hormonas ováricas endógenas sobre el tejido endometrial. Cuando se somete a la donante a la punción folicular para la obtención de los ovocitos, se llama a la receptora para indicarle que comience el tratamiento con progesterona y, al mismo tiempo, para que acuda el varón a dejar el semen en la Clínica con el que fecundar los ovocitos. Ya que no se sabe con anterioridad qué día exacto va ocurrir la donación, en muchos casos, ante la imposibilidad de desplazamiento del varón, se congela el semen previamente para utilizarlo el día que sea necesario.
Existen muchas mujeres incapaces de producir óvulos a causa de una pérdida de la función ovárica u otras que padecen una enfermedad genética que pueden transmitir a sus hijos. ¿Por qué negarles el derecho a ser madres? Para ellas existe una solución: acudir a óvulos donados, que inseminados a través de la fecundación in vitro, permitirán vivir la maravillosa experiencia del embarazo y la gestación.
Para conseguir este milagro se necesitan mujeres capaces de donar sus óvulos. Teniendo en cuenta que una mujer nace con dos millones de óvulos en promedio, y que sólo va a ovular 400 o 500 veces a lo largo de su vida fértil (mucho más de los que va a necesitar), ¿por qué no convertirse en donante de óvulos? A cambio la satisfacción de haber conseguido hacer feliz a una pareja.
A - Pacientes infértiles sometidas a FIV Ahuja et al. introdujeron en 1996 (4) la repartición de los ovocitos proponiendo la donación a las pacientes de FIV que tuvieran un número importante de ovocitos. Estas pacientes parecían ideales para donar debido a que ellas no tenían un riesgo suplementario con el tratamiento, como ocurre con las jóvenes donantes voluntarias. No obstante, el proceso FIV en sí mismo, así como la donación, no es menos estresante que en las donantes ocasionales. A pesar de que, en principio parecería más lógico o más justo que los riesgos de la donación los asumieran quienes estuvieran afectadas de esterilidad, ya que ellas se benefician en primera instancia de las técnicas de reproducción asistida, actualmente muchos están de acuerdo que, desde el punto de vista médico estas mujeres no deberían donar, debiendo reservar los óvulos y los embriones para si mismas. En nuestro medio únicamente donan ovocitos las donantes que acuden a tal fin. Pensamos que todos los embriones que se obtengan de una pareja en tratamiento de esterilidad deben de pertenecer a la pareja, ya que no tienen asegurada la gestación en el ciclo en que realizan la donación de óvulos. B - Donantes voluntarias Las donantes deben tener entre 18 y 35 años, disponer de plena capacidad de obrar y poseer buena salud psicofísica. No deben tener enfermedades ligadas a cromosomopatías, genopatías o metabolopatías . El médico que en
trevista a la posible donante tiene en cuenta determinados factores: a) Informar de una manera exhaustiva acerca del proceso de tratamiento y las consecuencias para su vida personal durante dicho tratamiento así como sus riesgos. b) Evaluar la motivación de la donante, su capacidad para hacer frente al estrés de la donación, investigar las expectativas que tiene hacia la donación y si éstas son realistas. c) Informarla acerca del uso de los ovocitos en general y la importancia de mantener su compromiso, sin ejercer presión sobre ella. d) En caso de que la donante tenga pareja estable, se evalúa positivamente el apoyo que aquella pueda ofrecer.
Información y estudios previos
Actualmente no es demasiado fácil encontrar mujeres que estén dispuestas a donar sus ovocitos. El método de captación de donantes femeninas suele realizarse en medios universitarios, por medio de carteles y propaganda informativa. La gran mayoría de las donantes, aún a pesar de una formación cultural extensa, desconocen cuál es el procedimiento de la donación. Se les explica, no solamente que tienen que someterse a una serie de analíticas y estudios (hormonales, bacteriológicos, etc) con el que asegurar su estado óptimo de salud, sino el proceso de inducción de ovulación para conseguir los ovocitos. Es obligatorio firmar y comprometerse por escrito de la responsabilidad que asumen (hoja de Consentimiento informado), una vez se les ha notificado el procedimiento y sus riesgos. No es infrecuente que mujeres que vienen muy motivadas para la donación, después de explicarles la metodología para la preparación, más los riesgos inherentes a la anestesia, hiperestimulación o hemorragias, deciden abandonar.
Sincronización con la Donante
Como se ha comentado ya previamente, la preparación del endometrio de la donante es esencial para obtener éxito con esta técnica, ya que el endometrio debe tener una receptividad óptima para la implantación. Para ello es necesario el aporte exógeno de estrógenos y progesterona que igualen los efectos de las hormonas ováricas endógenas sobre el tejido endometrial. Cuando se somete a la donante a la punción folicular para la obtención de los ovocitos, se llama a la receptora para indicarle que comience el tratamiento con progesterona y, al mismo tiempo, para que acuda el varón a dejar el semen en la Clínica con el que fecundar los ovocitos. Ya que no se sabe con anterioridad qué día exacto va ocurrir la donación, en muchos casos, ante la imposibilidad de desplazamiento del varón, se congela el semen previamente para utilizarlo el día que sea necesario.